martes, 5 de diciembre de 2017

Dos Lobos en Nuestro Corazón. Job 41.

Resultado de imagen para dos lobos en el corazonTodos los seres humanos tenemos en nuestro corazón una guerra entre lo bueno y lo malo a esto le pudiéramos llamar la guerra entre dos lobos, uno bueno y otro malo, el lobo que se imponga es el que determina nuestra forma de actuar en nuestra vida externa.
El apóstol pablo hace mención al respecto. Romanos 7: 18-20 “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí
En el capítulo 41 de Job se menciona a Leviatán, hasta ahora nadie se apuesto de acurdo en relación a que clase de animal es; unos dicen que es algo parecido a un cocodrilo, otros dicen que se parece a una serpiente por esta razón lo relacionan con Satanás.
No vamos a seguir en la misma discusión en cuanto a que animal es, simplemente diremos que es una especie de animal que está en nosotros y que nos hace actuar mal.
Hay una pequeña historia oriental que nos puede servir: Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas.
Él dijo, “Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros”.
“Uno es Malvado – Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.”
“El otro es Bueno – Es alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe. La misma batalla ocurre dentro de ti, y dentro de cada persona también.”
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo:
“¿Qué lobo gana?”
A lo que el viejo Cherokee respondió: “Aquél al que tú alimentes.”
Como controlar a ese animal que puede estar en Nosotros.
1. Entendiendo que el que nos da fuerzas es Jesucristo sin el nada podemos hacer. V 1 ¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo, O con cuerda que le eches en su lengua?” el mal en nosotros no puede ser eliminado pero si controlados. Jesucristo muere y resucita y el mal no se ha terminado. Jesucristo no quita la maldad del mundo pero si nos ayuda controlarla.
2. No dejándonos confundir, la maldad actúa de manera Sutil. V 3 ¿Multiplicará él ruegos para contigo? ¿Te hablará él lisonjas?”  La maldad nos cautiva, nos enamora que es una forma sutil de obligar.  
3. No dejándonos ilusionar por las promesas del mal, nunca las cumple. V 4 ¿Hará pacto contigo Para que lo tomes por siervo perpetuo?” el mal siempre nos promete bienestar y Felicidad.
4. No lo podemos matar pero si lo podemos Controlar. V7 ¿Cortarás tú con cuchillo su piel, O con arpón de pescadores su cabeza?” en el mundo siempre seguirá habiendo maldad aun en el interior de las Iglesias cristianas, con Jesucristo podemos transformar el mal en algo bueno para nosotros y los demás.
5. No Subestimando el poder del mal en Nosotros. V 28 “Saeta no le hace huir; Las piedras de honda le son como paja” no debemos creer que porque somos cristianos nunca podemos fallar. El apóstol Pablo nos recomienda que entre, más seguros estemos más nos debemos cuidar. 1 Corintios 10: 12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga
La única forma de debilitar a ese animal que hay en nosotros es no alimentándolo con más récor, envidia. etc. V 34 “Menosprecia toda cosa alta; Es rey sobre todos los soberbios.
Un adagio popular dice no le eches más leña al fuego, en este caso podríamos decir, no le eches mas alimento a tu maldad renuncia a todo lo que daña tú corazón.

Todos tenemos un lado bueno y un lado malo si nos mantenemos siempre cerca de Jesucristo podremos tener la capacidad de dominar el mal. Génesis 4: 7 “Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.” sin Jesucristo en  nuestro corazón ese animal continuará creciendo hasta invadir todo nuestro Ser.